sábado, 20 de marzo de 2010

ORIENTACIONES HACIA EL TRABAJO


Bibliografía: Trabajo y Sociedad de Tony Watson
Mediante el concepto de la orientación al trabajo se intenta averiguar el significado que tiene para las personas el trabajo dependiendo del tipo de satisfacciones que obtienen en su labor. Se hace un recorrido de los diferentes análisis sociológicos teniendo como base estudios a los trabajadores manuales.

El concepto de orientación hacia el trabajo se refiere al significado que dan los individuos a su trabajo y que les predispone a pensar y actuar de una manera particular en relación con su trabajo. En otras palabras es saber como consideran su trabajo. A partir de esto se da la distinción fundamental entre las satisfacciones intrínsecas y las extrínsecas, dos formas opuestas en como están orientadas las personas hacia su trabajo.
La satisfacción intrínseca  tiene un significado expresivo para la persona, se manifiesta cuando esta considera su trabajo como una experiencia enriquecedora, que le ofrece desafíos y  se siente desarrollada y realizada en su labor.
La satisfacción extrínseca tiene un significado instrumental para la persona, se manifiesta en que el trabajo no ofrece ningún valor por si mismo, se convierte en un medio para un fin determinado, y la satisfacción personal la busca fuera del trabajo.
Para los sociólogos industriales esta división tajante entre estas dos posiciones es simplificar en demasía y, por tanto, no real. En sus análisis combinan estas dos inclinaciones básicas.
Cabe destacar que gran parte de los estudios sobre el comportamiento en el trabajo se ha derivado en una preocupación por los trabajadores manuales. Tal vez sea por considerar a este grupo como particularmente problemático, ya sea por el interés de los directores de empresas interesados en cualquier idea que les pueda dar una visión de las motivaciones y actividades de las personas cuyos esfuerzos deben dirigir o porque a nivel socio-político existe una especial preocupación por la clase obrera: su felicidad, aspiraciones y comodidad. Esta preocupación ha originado perspectivas teóricas de la relación entre el trabajo y el individuo. Un recorrido por estas perspectivas podemos hablar de un pensamiento tradicional que se basa en las necesidades de los trabajadores, para la gestión científicas sería las necesidades económicas y para la tradición de las relaciones humanas las necesidades sociales. Pero esto da un giro significativo con el enfoque de las “implicaciones tecnológicas”. Según este enfoque el uso de la tecnología determinará en gran medida el modo de organización de los trabajos y esto tendrá una gran influencia en las actitudes y el comportamiento de los trabajadores.
Según investigadores de este enfoque, como Blauner o Woodward, sostienen que las relaciones sociales entre trabajadores y su propensión al conflicto con la dirección dependen en gran medida del tipo de tecnología empleada en el trabajo. Para entender esto se hace una comparativa entre el uso de tecnología artesanal y el de una cadena de montaje. Por ejemplo, un impresor artesanal estaría muy ligado a sus compañeros, que se conocen desde jóvenes, a través del grupo artesanal por la propia naturaleza de del trabajo que hace depender el grupo de las habilidades de cada uno dando así pie a  libertad para la interacción. En cambio en una cadena de montaje los trabajadores están distribuidos en relación a la máquina, significará que son menos libres para interactuar con otros. Estas diferencias afectan a las satisfacciones sociales que se derivan del trabajo. Mientras que la artesanal es interesante y gratificante, la de la cadena de montaje es aburrida y frustrante. Todo ello lleva a actuar de diferentes maneras entre los dos grupos.
Aunque para otros investigadores, sin despreciar la influencia que puede ejercer la tecnología, cuestionan seriamente la relación causal entre la aplicación de la tecnología y las actitudes y comportamiento de los trabajadores. Se basan en estudios realizados en trabajos con tecnología similar que dan comportamientos y actitudes diferentes. Como por ejemplo, el número de huelgas diferentes llevadas a cabo entre dos empresas automovilísticas. Donde se demostró que los cambios en los conflictos y en el comportamiento interpersonal en general se producían con un cambio de política y el personal de dirección, no cambiando la tecnología. Estos estudios llevados a cabo en los años sesenta del siglo pasado introdujeron por primera vez el concepto de “orientación hacia el trabajo”. Así en el estudio de una empresa automovilística de Luton se vio que los trabajadores no parecían obtener satisfacciones intrínsecas o sociales, sin embargo se daba la paradoja que no expresaban insatisfacción con su trabajo. La paradoja se explicaba en que los trabajadores consideraban el trabajo, con todas las limitaciones que comportaba, como un medio para mantener un nivel relativamente bueno de vida. Se decía que los trabajadores mantenían una orientación instrumental del trabajo. Por tanto  habría que tener en cuenta los motivos, intereses y actitudes extralaborables de los trabajadores, más que a la tecnología empleada. Así se habla de una gran variedad de significados que puede tener el trabajo para los trabajadores industriales.
A partir de ahí, investigadores como Goldthorpe y lockwood proponen una serie de principios de orientaciones posibles hacia el trabajo. Estas son:
• Instrumental. Tiene un significado de ser un medio para un fin determinado, por ejemplo conseguir ingresos, con una implicación con la organización calculada y una implicación propia débil, donde el trabajo no es de un interés principal en la vida y sus  relaciones laborales están separadas de las extralaborables.
• Burocrática. Tiene un significado de servicio a una organización a cambio de un progreso en la carrera, su implicación con la organización tiene elementos morales de obligación, su implicación propia es por la identidad social y por las perspectivas que obtiene y no tiene claramente separadas su identidad laboral con el estatus social que le confiere la actividad.
• Solidaria. Su significado es económico pero limitado por lealtades de grupo ya sea colegas del trabajo o a la empresa, su implicación con la organización es moral “alienante, con sus compañeros o su patrón. La relación laboral y extralaboral están relacionadas estrechamente participando en asociaciones formales o informales relacionadas con el trabajo.
Las críticas a este análisis es por hacer demasiado hincapié en los factores que influyen en el primer empleo, no teniendo en cuenta que los trabajadores son susceptibles de cambiar de trabajo, ya sea por factores internos o externos. Por tanto otros sociólogos sugieren  que hay que tener en cuenta las condiciones estructurales que operan en las orientaciones pero que estas no tienen porque ser invariables, sino también dinámicas.

sábado, 26 de diciembre de 2009

La industrialización capitalista en la obra de Marx


(Fuentes: la sociología industrial de Rafael López Pintor)



Siguiento a Toynbee la industrialización no destaca sólo por los cambios en las manufacturas sino el cambio de un sistema de vida agrícola que había dominado durante cuatro mil años. De ahí que diversos autores han intentado con gran esfuerzo teórico explicar como el proceso de industrialización genera, expande o modifica cambios en la estructura social, entre ellos Marx que trata la sociedad industrial como sociedad capitalista.

Marx construye una teoría explicativa de la sociedad capitalista que la define por la apropiación de los medios de producción y el antagonismo entre capitalistas y proletarios. El método de conocimiento científico que utiliza es el enfoque dialéctico (la realidad como formada por opuestos que, en el conflicto inevitable que surge, engendran nuevos conceptos que, en contacto con la realidad, entran en contraposición siempre con algo. Este esquema es el que permite explicar el cambio manteniendo la identidad de cada elemento, a pesar de que el conjunto haya cambiado como punto de partida). Marx identifica los elementos primarios capaces de provocar una cadena de reacciones en el todo social, es decir elementos de la infraestructura social capaces de afectar a toda la superestructura social. Como hipótesis básica expone que son las fuerzas y las relaciones de producción que condicionan a todos los otros segmentos de la estructura social. Con esto se formuló el primer modelo de explicación de cambio social. Su conclusión central es que en la producción que los hombres llevan a cabo en la sociedad entran un tipo de relaciones indispensables e independientes de su voluntad, relaciones de producción. La suma total de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad y el fundamento real sobre el que descansan las superestructuras legales y políticas y al que corresponden determinadas formas de conciencia social… “No es la conciencia de los hombres lo que determina su existencia, sino, por el contrario, es su existencia en sociedad lo que determina su conciencia…” Cuando cambia el fundamento económico, toda la inmensa superestructura se transforma más o menos rápidamente.

En su obra El Capital intenta desentrañar la dinámica del capitalismo como sistema de producción y como modelo de sociedad, sin separar ambas unidades. Él presenta la producción capitalista como una inmensa acumulación de bienes. Esta acumulación es progresiva en manos de los capitalistas, dice que esta acumulación no es más que el trabajo no remunerado que se transforma en capital, La naturaleza misma de esa acumulación hace imposible la disminución del grado de explotación del trabajador ya que pondría en peligro la continua reproducción capitalista. De ahí la contradicción entre capitalistas y proletariado. El sistema para su supervivencia llevará a la pauperización al proletario hasta que el conflicto explote y se pasará a una nueva sociedad sin clase.

Muchos autores consideran de gran mérito el trabajo teórico desarrollado por Marx al encontrar sentido a una serie de relaciones entre factores diversos que sin la teoría parecerían no tener ninguna relación. Se le critica por exponer que el proceso histórico sea reductible a un hilo conductor, también sus equivocaciones predictivas. Pero como señala Thomas Khun los paradigmas teóricos abarcan sectores parciales de una realidad difícilmente comprensible en su totalidad, si además se trata de una realidad tan cambiante como la social y, por lo tanto , el científico está interesado en cambiarla (por tanto, predecir el futuro) la relatividad de sus teorías es aún mayor. De que la teoría de Marx siga constituyendo pieza esencial del pensamiento social contemporáneo.

*nota: todo lo expuesto sobre la teoría de Marx está muy resumido.

martes, 20 de enero de 2009

El ensayo de Carlos Moya Valgañon "La sagrada familia y la Guerra Civil"

Carlos Moya es catedrático de Sociología de la U.N.E.D., es licenciado en Derecho y estudió sociología en Colonia (1958-1961). Autor de numerosas publicaciones e investigaciones empíricas sobre dimensiones estratégicas de la sociedad española. El ensayo La sagrada familia y la Guerra Civil se publicó en el año 1972 en el libro Las ideologías en la España de hoy. También figura como capítulo en el temario del curso de la asignatura Cambio Social de la U.N.E.D.
El propósito de Carlos Moya en este ensayo es presentar un análisis sociológico intentando no centrarse en las estructuras que inmediantamente se presentan como las más potentes y fundamentales de la sociedad moderna: las políticas y las económicas. Para ello se basa en el enunciado de Weber de que todo sistema político conlleva un sistema de relaciones de dominanción relativamente estabilizado que implica un cierto tipo de legitimidad. Esto quiere decir que la sociedad se presenta a nivel simbólico en términos de orden y sentido que configura la estructura social. Aqui Carlos Moya quiere ver a la familia como uno de los símbolos que se encuentra interiorizada en un sustrato ideológico de la sociedad y que puede ser una perspectiva de análisis sociológico. Así Moya analiza la idea de familia como soporte ideológico del Estado franquista surgido de la Guerra Civil para configurar la legitimidad de ese Estado. Para ello tenemos que empezar con lo que el tipo de dominación de tipo tradicional. Este tipo de dominación es él que se indentifica parcialmente el credo religiosos con el credo político donde su conotación simbólica empieza con su dimensión ancestral de la jefatura política vinculada en su imagen colectiva con la imagen mítica del gran padre. Así la dominación patriarcal es el tipo más puro de dominación tradicional. Las sociedades tradicionales se caracterizan por la sumisión a la autoridad ya que existe una vinculación de la dimensión paterna en el mundo privado con el mundo público-poítico, es decir, se transmite una dimensión paternal-ancestral del titular del poder político. Así los grandes lideres tanto en el mundo de la política como en las empresas se han presentado como unos grandes padres para todos. Como ejemplo en elecciones nunca falta la foto de una niña entregando unas flores al candidato. Aquí lo que se quiere dar a entender es que la estructura familiar y su transposición ideológica sirve como un elemento del orden social muy interiorizado en nuestra sociedad. De hecho para algunos discípulos de Freud quieren ver una conexión entre el desarrollo histórico social del poder político con sus diversas encarnaciones personales y sus correspondientes ideologías, encarnando la nación como una prolongación de la familia.
Ahora a nivel ideológico ¿significa que la estructra familiar supera a otras dimensiones como la estructura económica de la sociedad? Moya deja claro, de acuerto de autores como Piaget, kardiner, Malinowki, Adorno..., que es verdad que las ideologías de los hombres no son otra cosa que el resultado y la superestructura de sus actuales relaciones económicas, pero no es toda la verdad. lo que se intenta explicar es que la humanidad no vive totalmente el presente, en las ideologías del superego sobrevive el pasado, la tradición del pueblo, que sólo retrocede muy lentamente ante los influjos actuales y los nuevos cambios, jugando un poderoso papel en la vida de los hombres independientemente de las relaciones económicas. Y la familia juega un papel cental a la hora de transmitir y reproducir los valores básicos en una cierta sociedad y una serie mínima de orientaciones profundas hacia la autoridad. Por tanto las familias resultan claves para el funcionamiento del proceso de circulación simbólica de signos en que consiste básicamente la dinámica de las ideologías.
Carlos moya en su ensayo nos muestra citas procedentes de libros y de protagonistas fundamentales a la hora de establecer la definición ideológica que legitimó el franquismo. Donde los autores conectan la imagen del orden familiar con cierta ideología política. Aqui reproduzco muy brevemente algunas citas expuestas:
Jose maría Pemán (1929). "la ofensiva contra la familia, en todos los órdenes, es uno de los hechos más característicos del momento actual..., se quiere llegar a desconocer la familia y no conocer más que eso: individuos, hombres y mujeres..., es el final del camino de la disolución social..., es necesario, pues, desarrollar una política activa de defensa de la familia, que es el último baluarte del orden social.
Isidro Gomá, obispo de Tarazona (1931). "entre los nombres que entrañan los máximos poderes y responsabilidades, ninguno iguala al nombre del padre" "el padre es el aristos, el primer poder en la familia y, por lo mismo, la primera autoridad, porque de su parte está la actividad generadora, la razón para el régimen y gobierno, y la fuerza y el ingenio para el mantenimiento de los asociados" "Cuando Dios creó a Adán, no quiso sólo de él el padre de todos los hombres según su vida física, sino con esa paternidad le colmó de toda autoridad, de magisterio, de sacerdocio, de imperio. Sin el pecado, Adan hubiese sido a la vez Rey y Pontífice y Maestro de toda la humanidad."
José Antonio Primo de Rivera (1933) "Nuestro sentido de la Patria y del Estado exige que desaparezcan los partidos políticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; en cambio, nacemos como miembros de una familia; somo todos vecinos de un municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo. Pues si esás con nuestras unidades naturales, si la familia y el municipio y la corporación es en lo que veras vivimos, ¿para qué necesitamos el instrumento intermediario y pernicioso de los partidos políticos, que, para unirnos en grupos artificiales, empiezan por desunirnos en nuestras realidades auténticas"
Conceptos a tener en cuenta:
Símbolo: no hay una definición fija. diremos que cuando hablamos de símbolos solemos aludir a representaciones que evocan ideas. Para H.Mead, el creador del llamado interaccionismo simbólico, un símbolo significante es aquel que provoca ciertas reacciones en el sujeto. Así la vida social es un intercambio de gestos/simbolos.
Dominación de tipo tradicional: Toda sociedad es un sistema de dominación, no es simplemente una estructura de coacción, que se presenta como justo y necesario, cuya justificación descansa en la causalidad mismo de los principios en que descansa. la autoridad tradicional se basa en la creencia en la santidad de lo que siempre ha sido así, de lo que siempre se ha hecho.
Superego: super-yo, en el plano social es la inserción del sujeto en el orden moral (históricamente ) instituido, mediante la renunciación instintiva y su correspondiente sublimación. Asi desde lo social-cultural es Super-yo encarnaría las pautas morales y el sistema de valores, estructurantes de la ideología e instituciones básicas de una sociedad.
las definiciones de estos conceptos han sido extraidas del Diccionario de Sociología de Salvador Giner, Emilio Lamo de Espinosa y Cristóbal Torres. editorial: Alianza Editorial.

domingo, 4 de mayo de 2008

LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LAS MUJERES

Diversas teorías se han ocupado del análisis de la participación política desde una perspectiva de género. Dentro de los condicionantes sociales que hace que un individuo participe en la política, o no, está el género. los estudios han demostrado que los varones participan más que las mujeres. Hay perspectiva teóricas que llamaremos "tradicionalistas" que insisten en que ciertas características de las mujeres (mayor emocionalidad, orientación particularista, etc) entrañarían una falta de interés y apatía por la vida política. Otras teorías que llamaremos "radicales" insisten en que las mujeres desarrollan sus actividades políticas en organizaciones y grupos alejados de la política tradicional (partidos políticos y grupos de interés). Pero a pesar de las diferencias de estas dos perspectivas tienen algo en común, establecen una correlación entre una supuesta naturaleza de las mujeres y su apatía o activismo político. Para otros teóricos, como Judiht Astelarra, rebate esta idea y dice que hay que tener en cuenta otras variables sociales. hay estudios empíricos que demuestran que la variable de género no es significativa para predecir la participación política como se demostró un estudio realizado en Inglaterra por norris en 1991. Sin embargo Pérez fuentes en el año 1990 estudio este asunto en el caso español determinó que las mujeres que declaran tener interés en la política arrojan un perfil determinado, por lo general, urbanas, con estudio, solteras, edad entre los 25 y 34 años, escasamente religiosas. En el nivel más bajo se sitúa entre las mujeres de más de 45 años, rurales y que se definen claramente como amas de casa. Pero aquí la cuestión no es solo abrir canales para la participación sino también para ejercer el poder. Sin duda es importante que por primera vez en la historia democrática europea en un gobierno haya más mujeres que hombres como es el caso español. Pero ¿por qué hay menos mujeres militantes de partidos que hombres? mi opinión personal es que la mujer todavía está atada a unos roles que no le permiten tener las mismas opciones que los hombres para participar en la actividad política. Por tanto si es un asunto de roles esto debería influenciar en muchos más ámbitos de la vida social de las mujeres y no sólo política, por tanto sería fácil abrir otras vías de estudios en diferentes ámbitos en el que participan tanto mujeres como hombres.

domingo, 13 de abril de 2008

Universos políticos. Etapas de la socialización

Cuando comentamos las etapas de la socialización siempre marcamos la niñez como la etapa más importante. Pero el verdadero contacto del ciudadano con el ámbito de la actividad política, por lo menos en la dimensión más institucional, no suele producirse hasta los primeros años de la vida adulta. Sí en la niñez es cuando se producen las actitudes básicas de naturaleza simbólica siendo la familia y la escuela las que gozan de mayor trascendencia, durante la vida adulta la socialización se desarrolla de acuerdo con procesos más complejos y variados. Así pueden haber unas nuevas pautas que pueden suponer la adquisición de nuevos valores, normas o actitudes referidas a ámbitos de la realidad inaccesibles o desconocidos para los niños (por ejemplo el desempeño de un rol político especializado) pero también puede producir una dinámica de resocialización en un nuevo sistema de percepción política que trataría de sustituir al anterior (En la transición española se produjo una resocialización general de la población adulta). Cabe destacar que los ámbitos de socialización pueden modificarse en la vida adulta ya que los entornos primarios dejan paso a las asociaciones secundarias, al mundo laboral y sobre todo a los medios de comunicación que se han convertido en las sociedades contemporáneas en el gran instrumento de transmisión de información política. Como anécdota os comentare que tengo un conocido que lo tenía como una persona de centro izquierda y que desde que escucha la COPE se ha vuelta extremadamente de derechas y me comentaba el otro día que hoy se da cuenta de lo equivocado que estaba en el pasado de algunas percepciones políticas, este es un claro ejemplo de resocialización. La conclusión que se llega es que no se puede encontrar una ley general para explicar la continuidad o el cambio de las posiciones de los individuos a lo largo de su biografía. La conclusión que se puede llegar de acuerdo con Jennings y Niemi (1981) es que los procesos de socialización suelen estar presididos por la inercia que lleva a una generación a parecerse a la precedente y dentro de una generación a persistir en sus orientaciones aprendidas, pero la presencia de sucesos políticos importantes o las cambiantes circunstancias del entorno pueden llevar a una generación hacia nuevos rumbos y afectar tanto a jóvenes como a los de más edad, una situación que cobra especial importancia en las sociedades actuales en las que los cambios sociales y políticos se suceden con una rapidez inusitada. En fin que la socialización política que tiene lugar en las etapas preadultas no nos proporciona antecedentes seguros respecto a comportamientos que sólo pueden realizarse en edades adultas como, por ejemplo, el caso del voto. Como mucho constituirá una variable explicativa más que es preciso integrar dentro de modelos analíticos mucho más amplios. Aquí sería interesante comentar casos de antiguos amigos han variado su posición política y analizar si hay correspondencia con los entornos que se mueve

UNIVERSOS POLÍTICOS, CONTENIDOS DE LA SOCIALIZACIÓN

Llegados a este punto vamos a tratar de las singularidades de la socialización política que forma parte del fenómeno más general de la socialización. En la socialización política los estudios hablan de tres dimensiones básicas:
1- el desarrollo de procesos de identificación
2- la formación de preferencias políticas – ideológicas
3- las percepciones sobre la actividad política.
desarrollo de los proceso de identificación.
Existen varios estudios que se contradicen pero se puede encontrar un rasgo en común en todo ellos, la identificación con los niveles más genéricos del sistema político. Es decir, cuando el niño, desde bien pronto, aprende a reconocer la colectividad política-nacional a la que pertenece a través de sus símbolos más visibles (la bandera, el himno), lo cual no será más que el inicio de un largo proceso a través del que irá tomando forma su identidad nacional. Aquí podríamos abrir un debate de lo sucedido en España con la caída del régimen franquista en los setenta. Todos sabemos que muchas personas de este país son reacias a la bandera española, o al menos, nunca se la pondrían en la solapa de la chaqueta. Esto sucede cuando en los cambios de regímenes hay una reformulación de los vínculos identificatorios. En cambio la figura del Rey si está ampliamente aceptada.

La formación de las preferencias político-ideológicas.
El ciudadano no sólo se identifica con los aspectos más genéricos y simbólicos del sistema político, sino que también desarrolla unas determinadas preferencias políticas que actuarán como punto de referencia a la hora de ir desarrollando distintas actitudes y opiniones sobre diversas cuestiones que en cada momento conforman la realidad política. La interpretación que han hecho varios especialistas es que la relacionan como una consecuencia directa de la transmisión de unas generaciones a otras de determinadas preferencias partidistas señalando tres aspectos de tal identificación partidista. A) se trata de una actitud política, adquirida tempranamente, que se transmite en un alto grado desde padres a hijos; b) se muestra bastante estable a lo largo de toda la vida del individuo y c) constituye un elemento principal de organización de las actitudes políticas y punto de anclaje de los valores ideológicos. Aunque hay evidencias empíricas que han demostrado que estas conclusiones están muy lejos de ser perfectas, es cierto que son más intensas que cualquier otra actitud política básica.
Pero ahora nos encontramos con un problema en la socialización política, que muchas veces, especialmente entre los más jóvenes, la manifestación de preferencia por un partido suele estar desprovista de cualquier tipo de connotación ideológica, parece más bien que se trataría de un medio de afirmar la pertenencia a un grupo, a un entorno concreto. Y aquí es donde se debe evaluar la capacidad de las lealtades hacia un partido para desarrollar en las nuevas generaciones sistemas de valores que, en alguna medida, estructuren sus actitudes y comportamientos políticos posteriores.

Percepción sobre la actividad política.
La percepción sobre la actividad política que tienen los individuos se realiza a través de diferentes instancias de socialización, son de carácter cognitivo que vienen sobre todo del sistema educativo que llamaremos formales y otros de conocimiento más difusos, que llamaremos informales, que son experiencias vividas o creencias transmitidas que dan una peculiar formar de percibir los fenómenos políticos y de reaccionar ante ellos. Por tanto, la socialización política está en el origen de la formación y desarrollo de la competencia política de los ciudadanos, de su capacidad de entender y dominar el entorno político en el que está situado. Aquí un debate interesante es cómo se percibe en la calle los asuntos políticos o los actores políticos y por qué existe tal percepción.

sábado, 12 de abril de 2008

universos políticos 2

Siguiendo en cómo las personas construyen su universo político nos vamos adentrar en el campo de la socialización, este concepto hace referencia al proceso que se inicia desde la niñez pero que se desarrolla a los largo de toda la vida del individuo mediante el cual aprende las normas culturales, los valores fundamentales, los códigos simbólicos del grupo y así construir su propio sistema de representación e imágenes de lo social que constituirán el componente básico de su identidad social y uno de los determinantes fundamentales de sus pautas de comportamiento. Entonces la primera cuestión teórica que se plantea es sí existe una socialización política específica. Ante esta pregunta algunos autores han señalado que la socialización política se lleva a cabo en su segundo momento de la vida del individuo, cuando éste ya ha experimentado una primera socialización. Es decir, cuando el niño ya haya internalizado una determinada cultura, estaría en disposición de enfrentarse a los hechos de naturaleza política. Pero para otros autores, la mayoría, no se puede distinguir entre una socialización y otra, ya que lo político no constituye un orden de fenómenos que aparece de pronto en un momento determinado de la biografía, sino que siempre está presente en la vida del individuo. Entonces cuando hablemos de socialización política simplemente privilegiamos todo lo relacionado con las cuestiones políticas entre todo el proceso de la socialización. Es decir, diferenciamos la socialización política porque así lo queremos ver desde el punto de vista de observador. Respecto a su campo de investigación empírica es bastante reciente se inicio a finales de los cincuenta del siglo pasado en los EEUU siendo Herbert Hyman el primero que lo impulso dentro de la orientación behavorista. El énfasis de la investigación tenía como objetivo ver cómo contribuye la socialización política al mantenimiento del orden social en general y en particular las consecuencias que tiene para la persistencia del sistema político. Así se centró en dos grandes áreas. Por una parte investigar qué relación existe entre el aprendizaje político durante la infancia y la adolescencia y el comportamiento político adulto, especialmente el comportamiento electoral. Y la segunda área de trabajo es el estudio de la formación y desarrollo en los niños de vínculos de identificación con el sistema político, sus estructuras, instituciones, etc. que se consideran a priori como elementos fundamentales para el ulterior desarrollo de sentimientos de lealtad y legitimidad hacia el sistema y sus autoridades. Desde estos estudios se concibe el proceso de socialización como un instrumento o mecanismo que utiliza la sociedad para mantener la estabilidad del sistema político.
Ahora presentamos otro enfoque diferente la de la autora francesa Annick Percheron. Ella entiende la socialización como un proceso de inserción social del individuo en el grupo, no como una mera integración individual en la sociedad, y la socialización política como el proceso de construcción de una de las dimensiones principales de su identidad social. Es decir, se trataría no sólo de conocer y aceptar los valores básicos de la comunidad sino también adquirir un lenguaje, un código simbólico que le permita al individuo comunicarse con los suyos y con los otros.
Como veis el tema es un poco espeso, así que no hay nada como una práctica. ¿Qué recordáis de vuestras infancia que os haya podido influir en lo que votáis hoy en día?