Diversas teorías se han ocupado del análisis de la participación política desde una perspectiva de género. Dentro de los condicionantes sociales que hace que un individuo participe en la política, o no, está el género. los estudios han demostrado que los varones participan más que las mujeres. Hay perspectiva teóricas que llamaremos "tradicionalistas" que insisten en que ciertas características de las mujeres (mayor emocionalidad, orientación particularista, etc) entrañarían una falta de interés y apatía por la vida política. Otras teorías que llamaremos "radicales" insisten en que las mujeres desarrollan sus actividades políticas en organizaciones y grupos alejados de la política tradicional (partidos políticos y grupos de interés). Pero a pesar de las diferencias de estas dos perspectivas tienen algo en común, establecen una correlación entre una supuesta naturaleza de las mujeres y su apatía o activismo político. Para otros teóricos, como Judiht Astelarra, rebate esta idea y dice que hay que tener en cuenta otras variables sociales. hay estudios empíricos que demuestran que la variable de género no es significativa para predecir la participación política como se demostró un estudio realizado en Inglaterra por norris en 1991. Sin embargo Pérez fuentes en el año 1990 estudio este asunto en el caso español determinó que las mujeres que declaran tener interés en la política arrojan un perfil determinado, por lo general, urbanas, con estudio, solteras, edad entre los 25 y 34 años, escasamente religiosas. En el nivel más bajo se sitúa entre las mujeres de más de 45 años, rurales y que se definen claramente como amas de casa. Pero aquí la cuestión no es solo abrir canales para la participación sino también para ejercer el poder. Sin duda es importante que por primera vez en la historia democrática europea en un gobierno haya más mujeres que hombres como es el caso español. Pero ¿por qué hay menos mujeres militantes de partidos que hombres? mi opinión personal es que la mujer todavía está atada a unos roles que no le permiten tener las mismas opciones que los hombres para participar en la actividad política. Por tanto si es un asunto de roles esto debería influenciar en muchos más ámbitos de la vida social de las mujeres y no sólo política, por tanto sería fácil abrir otras vías de estudios en diferentes ámbitos en el que participan tanto mujeres como hombres.
domingo, 4 de mayo de 2008
domingo, 13 de abril de 2008
Universos políticos. Etapas de la socialización
Cuando comentamos las etapas de la socialización siempre marcamos la niñez como la etapa más importante. Pero el verdadero contacto del ciudadano con el ámbito de la actividad política, por lo menos en la dimensión más institucional, no suele producirse hasta los primeros años de la vida adulta. Sí en la niñez es cuando se producen las actitudes básicas de naturaleza simbólica siendo la familia y la escuela las que gozan de mayor trascendencia, durante la vida adulta la socialización se desarrolla de acuerdo con procesos más complejos y variados. Así pueden haber unas nuevas pautas que pueden suponer la adquisición de nuevos valores, normas o actitudes referidas a ámbitos de la realidad inaccesibles o desconocidos para los niños (por ejemplo el desempeño de un rol político especializado) pero también puede producir una dinámica de resocialización en un nuevo sistema de percepción política que trataría de sustituir al anterior (En la transición española se produjo una resocialización general de la población adulta). Cabe destacar que los ámbitos de socialización pueden modificarse en la vida adulta ya que los entornos primarios dejan paso a las asociaciones secundarias, al mundo laboral y sobre todo a los medios de comunicación que se han convertido en las sociedades contemporáneas en el gran instrumento de transmisión de información política. Como anécdota os comentare que tengo un conocido que lo tenía como una persona de centro izquierda y que desde que escucha la COPE se ha vuelta extremadamente de derechas y me comentaba el otro día que hoy se da cuenta de lo equivocado que estaba en el pasado de algunas percepciones políticas, este es un claro ejemplo de resocialización. La conclusión que se llega es que no se puede encontrar una ley general para explicar la continuidad o el cambio de las posiciones de los individuos a lo largo de su biografía. La conclusión que se puede llegar de acuerdo con Jennings y Niemi (1981) es que los procesos de socialización suelen estar presididos por la inercia que lleva a una generación a parecerse a la precedente y dentro de una generación a persistir en sus orientaciones aprendidas, pero la presencia de sucesos políticos importantes o las cambiantes circunstancias del entorno pueden llevar a una generación hacia nuevos rumbos y afectar tanto a jóvenes como a los de más edad, una situación que cobra especial importancia en las sociedades actuales en las que los cambios sociales y políticos se suceden con una rapidez inusitada. En fin que la socialización política que tiene lugar en las etapas preadultas no nos proporciona antecedentes seguros respecto a comportamientos que sólo pueden realizarse en edades adultas como, por ejemplo, el caso del voto. Como mucho constituirá una variable explicativa más que es preciso integrar dentro de modelos analíticos mucho más amplios. Aquí sería interesante comentar casos de antiguos amigos han variado su posición política y analizar si hay correspondencia con los entornos que se mueve
UNIVERSOS POLÍTICOS, CONTENIDOS DE LA SOCIALIZACIÓN
Llegados a este punto vamos a tratar de las singularidades de la socialización política que forma parte del fenómeno más general de la socialización. En la socialización política los estudios hablan de tres dimensiones básicas:
1- el desarrollo de procesos de identificación
2- la formación de preferencias políticas – ideológicas
3- las percepciones sobre la actividad política.
desarrollo de los proceso de identificación.
Existen varios estudios que se contradicen pero se puede encontrar un rasgo en común en todo ellos, la identificación con los niveles más genéricos del sistema político. Es decir, cuando el niño, desde bien pronto, aprende a reconocer la colectividad política-nacional a la que pertenece a través de sus símbolos más visibles (la bandera, el himno), lo cual no será más que el inicio de un largo proceso a través del que irá tomando forma su identidad nacional. Aquí podríamos abrir un debate de lo sucedido en España con la caída del régimen franquista en los setenta. Todos sabemos que muchas personas de este país son reacias a la bandera española, o al menos, nunca se la pondrían en la solapa de la chaqueta. Esto sucede cuando en los cambios de regímenes hay una reformulación de los vínculos identificatorios. En cambio la figura del Rey si está ampliamente aceptada.
La formación de las preferencias político-ideológicas.
El ciudadano no sólo se identifica con los aspectos más genéricos y simbólicos del sistema político, sino que también desarrolla unas determinadas preferencias políticas que actuarán como punto de referencia a la hora de ir desarrollando distintas actitudes y opiniones sobre diversas cuestiones que en cada momento conforman la realidad política. La interpretación que han hecho varios especialistas es que la relacionan como una consecuencia directa de la transmisión de unas generaciones a otras de determinadas preferencias partidistas señalando tres aspectos de tal identificación partidista. A) se trata de una actitud política, adquirida tempranamente, que se transmite en un alto grado desde padres a hijos; b) se muestra bastante estable a lo largo de toda la vida del individuo y c) constituye un elemento principal de organización de las actitudes políticas y punto de anclaje de los valores ideológicos. Aunque hay evidencias empíricas que han demostrado que estas conclusiones están muy lejos de ser perfectas, es cierto que son más intensas que cualquier otra actitud política básica.
Pero ahora nos encontramos con un problema en la socialización política, que muchas veces, especialmente entre los más jóvenes, la manifestación de preferencia por un partido suele estar desprovista de cualquier tipo de connotación ideológica, parece más bien que se trataría de un medio de afirmar la pertenencia a un grupo, a un entorno concreto. Y aquí es donde se debe evaluar la capacidad de las lealtades hacia un partido para desarrollar en las nuevas generaciones sistemas de valores que, en alguna medida, estructuren sus actitudes y comportamientos políticos posteriores.
Percepción sobre la actividad política.
La percepción sobre la actividad política que tienen los individuos se realiza a través de diferentes instancias de socialización, son de carácter cognitivo que vienen sobre todo del sistema educativo que llamaremos formales y otros de conocimiento más difusos, que llamaremos informales, que son experiencias vividas o creencias transmitidas que dan una peculiar formar de percibir los fenómenos políticos y de reaccionar ante ellos. Por tanto, la socialización política está en el origen de la formación y desarrollo de la competencia política de los ciudadanos, de su capacidad de entender y dominar el entorno político en el que está situado. Aquí un debate interesante es cómo se percibe en la calle los asuntos políticos o los actores políticos y por qué existe tal percepción.
1- el desarrollo de procesos de identificación
2- la formación de preferencias políticas – ideológicas
3- las percepciones sobre la actividad política.
desarrollo de los proceso de identificación.
Existen varios estudios que se contradicen pero se puede encontrar un rasgo en común en todo ellos, la identificación con los niveles más genéricos del sistema político. Es decir, cuando el niño, desde bien pronto, aprende a reconocer la colectividad política-nacional a la que pertenece a través de sus símbolos más visibles (la bandera, el himno), lo cual no será más que el inicio de un largo proceso a través del que irá tomando forma su identidad nacional. Aquí podríamos abrir un debate de lo sucedido en España con la caída del régimen franquista en los setenta. Todos sabemos que muchas personas de este país son reacias a la bandera española, o al menos, nunca se la pondrían en la solapa de la chaqueta. Esto sucede cuando en los cambios de regímenes hay una reformulación de los vínculos identificatorios. En cambio la figura del Rey si está ampliamente aceptada.
La formación de las preferencias político-ideológicas.
El ciudadano no sólo se identifica con los aspectos más genéricos y simbólicos del sistema político, sino que también desarrolla unas determinadas preferencias políticas que actuarán como punto de referencia a la hora de ir desarrollando distintas actitudes y opiniones sobre diversas cuestiones que en cada momento conforman la realidad política. La interpretación que han hecho varios especialistas es que la relacionan como una consecuencia directa de la transmisión de unas generaciones a otras de determinadas preferencias partidistas señalando tres aspectos de tal identificación partidista. A) se trata de una actitud política, adquirida tempranamente, que se transmite en un alto grado desde padres a hijos; b) se muestra bastante estable a lo largo de toda la vida del individuo y c) constituye un elemento principal de organización de las actitudes políticas y punto de anclaje de los valores ideológicos. Aunque hay evidencias empíricas que han demostrado que estas conclusiones están muy lejos de ser perfectas, es cierto que son más intensas que cualquier otra actitud política básica.
Pero ahora nos encontramos con un problema en la socialización política, que muchas veces, especialmente entre los más jóvenes, la manifestación de preferencia por un partido suele estar desprovista de cualquier tipo de connotación ideológica, parece más bien que se trataría de un medio de afirmar la pertenencia a un grupo, a un entorno concreto. Y aquí es donde se debe evaluar la capacidad de las lealtades hacia un partido para desarrollar en las nuevas generaciones sistemas de valores que, en alguna medida, estructuren sus actitudes y comportamientos políticos posteriores.
Percepción sobre la actividad política.
La percepción sobre la actividad política que tienen los individuos se realiza a través de diferentes instancias de socialización, son de carácter cognitivo que vienen sobre todo del sistema educativo que llamaremos formales y otros de conocimiento más difusos, que llamaremos informales, que son experiencias vividas o creencias transmitidas que dan una peculiar formar de percibir los fenómenos políticos y de reaccionar ante ellos. Por tanto, la socialización política está en el origen de la formación y desarrollo de la competencia política de los ciudadanos, de su capacidad de entender y dominar el entorno político en el que está situado. Aquí un debate interesante es cómo se percibe en la calle los asuntos políticos o los actores políticos y por qué existe tal percepción.
sábado, 12 de abril de 2008
universos políticos 2
Siguiendo en cómo las personas construyen su universo político nos vamos adentrar en el campo de la socialización, este concepto hace referencia al proceso que se inicia desde la niñez pero que se desarrolla a los largo de toda la vida del individuo mediante el cual aprende las normas culturales, los valores fundamentales, los códigos simbólicos del grupo y así construir su propio sistema de representación e imágenes de lo social que constituirán el componente básico de su identidad social y uno de los determinantes fundamentales de sus pautas de comportamiento. Entonces la primera cuestión teórica que se plantea es sí existe una socialización política específica. Ante esta pregunta algunos autores han señalado que la socialización política se lleva a cabo en su segundo momento de la vida del individuo, cuando éste ya ha experimentado una primera socialización. Es decir, cuando el niño ya haya internalizado una determinada cultura, estaría en disposición de enfrentarse a los hechos de naturaleza política. Pero para otros autores, la mayoría, no se puede distinguir entre una socialización y otra, ya que lo político no constituye un orden de fenómenos que aparece de pronto en un momento determinado de la biografía, sino que siempre está presente en la vida del individuo. Entonces cuando hablemos de socialización política simplemente privilegiamos todo lo relacionado con las cuestiones políticas entre todo el proceso de la socialización. Es decir, diferenciamos la socialización política porque así lo queremos ver desde el punto de vista de observador. Respecto a su campo de investigación empírica es bastante reciente se inicio a finales de los cincuenta del siglo pasado en los EEUU siendo Herbert Hyman el primero que lo impulso dentro de la orientación behavorista. El énfasis de la investigación tenía como objetivo ver cómo contribuye la socialización política al mantenimiento del orden social en general y en particular las consecuencias que tiene para la persistencia del sistema político. Así se centró en dos grandes áreas. Por una parte investigar qué relación existe entre el aprendizaje político durante la infancia y la adolescencia y el comportamiento político adulto, especialmente el comportamiento electoral. Y la segunda área de trabajo es el estudio de la formación y desarrollo en los niños de vínculos de identificación con el sistema político, sus estructuras, instituciones, etc. que se consideran a priori como elementos fundamentales para el ulterior desarrollo de sentimientos de lealtad y legitimidad hacia el sistema y sus autoridades. Desde estos estudios se concibe el proceso de socialización como un instrumento o mecanismo que utiliza la sociedad para mantener la estabilidad del sistema político.
Ahora presentamos otro enfoque diferente la de la autora francesa Annick Percheron. Ella entiende la socialización como un proceso de inserción social del individuo en el grupo, no como una mera integración individual en la sociedad, y la socialización política como el proceso de construcción de una de las dimensiones principales de su identidad social. Es decir, se trataría no sólo de conocer y aceptar los valores básicos de la comunidad sino también adquirir un lenguaje, un código simbólico que le permita al individuo comunicarse con los suyos y con los otros.
Como veis el tema es un poco espeso, así que no hay nada como una práctica. ¿Qué recordáis de vuestras infancia que os haya podido influir en lo que votáis hoy en día?
Ahora presentamos otro enfoque diferente la de la autora francesa Annick Percheron. Ella entiende la socialización como un proceso de inserción social del individuo en el grupo, no como una mera integración individual en la sociedad, y la socialización política como el proceso de construcción de una de las dimensiones principales de su identidad social. Es decir, se trataría no sólo de conocer y aceptar los valores básicos de la comunidad sino también adquirir un lenguaje, un código simbólico que le permita al individuo comunicarse con los suyos y con los otros.
Como veis el tema es un poco espeso, así que no hay nada como una práctica. ¿Qué recordáis de vuestras infancia que os haya podido influir en lo que votáis hoy en día?
martes, 8 de abril de 2008
UNIVERSO POLÍTICO DE LAS PERSONAS
En el libro “temas de sociología política” uno de sus autores, Jorge Benedicto, trata de la construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Empieza su desarrollo señalando el escaso interés que las cuestiones política provocan en la mayoría de los ciudadanos de nuestras sociedades contemporáneas. Pero señala que en cualquier caso, independientemente del grado de interés, en cualquier sociedad los individuos mantienen múltiples y variadas relaciones con la esfera de lo político. Incluso una persona que no va a votar, que no quiera saber nada de partidos políticos, que pasa de acudir a una charla política. Esta persona aunque mantenga esa actitud no significa que se escapa de la política porque, en todo caso, le afecta como un mero súbdito de las disposiciones administrativas que emanan de los distintos órganos de poder.
Analizar en profundidad las características, elementos y factores que influyen en la acción política de los individuos es complejo. Pero en todos los casos la propia posibilidad de la acción política se sustenta sobre un conjunto interrelacionado de disposiciones básicas que constituye la matriz fundamental a partir de la cual los sujetos perciben y reaccionan ante los estímulos políticos, construyen sus preferencias políticas y eventualmente se implican en actividades políticas, aunque sólo sea para ir a votar cada cuatro años. Esto lo llamaremos “los universos políticos de los individuos”. A partir de las próximas entradas del blog vamos a intentar comprender como las personas configuran sus universos políticos con el propósito de saber en qué se sustentan sus preferencias y acciones políticas. Pero antes vamos aclarar el concepto moderno de ciudadano que ha sido fruto de un proceso histórico que abarca cuando menos los tres últimos siglos. Este concepto tiene la consideración del individuo como miembro pleno de una colectividad determinada, expresada mediante el reconocimiento de una serie de derechos fundamentales. Cabe, así, mantener que en cuanto “ciudadano” el individuo es la unidad componente de toda democracia. Esto sería una concepción formal del principio de ciudadanía. Pero en la actualidad vemos que las sociedades democráticas cada vez más deriva en un espectáculo donde los ciudadanos en vez de ser actores privilegiados se ven empujados a convertirse en espectadores pasivos y consumidores de mensajes. Con lo que asistimos a un proceso de desvalorización de lo público con el consiguiente repliegue de los intereses individuales hacia el exclusivo ámbito de la privacidad. Esto hace que las democracias contemporáneas los ciudadanos abandonen cada vez más a menudo su posición de sujetos de derechos, activamente ejercidos y reivindicados, sustituyéndola por la de súbditos que cumplen normas y disposiciones de los órganos de poder político. ¿A quién le interesa tener reclutados a los ciudadanos en su ámbitos más privados?
Analizar en profundidad las características, elementos y factores que influyen en la acción política de los individuos es complejo. Pero en todos los casos la propia posibilidad de la acción política se sustenta sobre un conjunto interrelacionado de disposiciones básicas que constituye la matriz fundamental a partir de la cual los sujetos perciben y reaccionan ante los estímulos políticos, construyen sus preferencias políticas y eventualmente se implican en actividades políticas, aunque sólo sea para ir a votar cada cuatro años. Esto lo llamaremos “los universos políticos de los individuos”. A partir de las próximas entradas del blog vamos a intentar comprender como las personas configuran sus universos políticos con el propósito de saber en qué se sustentan sus preferencias y acciones políticas. Pero antes vamos aclarar el concepto moderno de ciudadano que ha sido fruto de un proceso histórico que abarca cuando menos los tres últimos siglos. Este concepto tiene la consideración del individuo como miembro pleno de una colectividad determinada, expresada mediante el reconocimiento de una serie de derechos fundamentales. Cabe, así, mantener que en cuanto “ciudadano” el individuo es la unidad componente de toda democracia. Esto sería una concepción formal del principio de ciudadanía. Pero en la actualidad vemos que las sociedades democráticas cada vez más deriva en un espectáculo donde los ciudadanos en vez de ser actores privilegiados se ven empujados a convertirse en espectadores pasivos y consumidores de mensajes. Con lo que asistimos a un proceso de desvalorización de lo público con el consiguiente repliegue de los intereses individuales hacia el exclusivo ámbito de la privacidad. Esto hace que las democracias contemporáneas los ciudadanos abandonen cada vez más a menudo su posición de sujetos de derechos, activamente ejercidos y reivindicados, sustituyéndola por la de súbditos que cumplen normas y disposiciones de los órganos de poder político. ¿A quién le interesa tener reclutados a los ciudadanos en su ámbitos más privados?
lunes, 7 de abril de 2008
De qué hablamos cuando decimos progreso
Tenemos que darnos cuenta que el progreso es relativo a los valores que tomemos en consideración, no es un concepto puramente objetivo, sino más bien se refiere a una categoría evaluativa. También debemos preguntarnos ¿progreso para quién y en qué respecto?
Pero no debemos caer en un relativismo absoluto, hay medidas de progreso que pueden compartir la gran mayoría de la gente por ejemplo, la duración media de la vida o la erradicación de enfermedades endémicas son signos de progreso médico, otro, cruzar un océano en seis horas en lugar de 3 meses también es un progreso tecnológico. En cambio, hay otras áreas donde los criterios son muy cuestionables, en el siglo XIX y parte del siglo XX, la industralización, la urbanización y la modernización eran sinónimos de progreso. Recientemente se ha reparado en que se ha ido demasiado lejos (ciudades superpobladas, complejos turísticos masificados, destrucción del paisaje, etc. También se ha constatado que el progreso de un área pude acontecer a costa del retroceso en otra. Durante un largo periodo de la historia intelectual numerosos pensadores han creido que es posible salvaguardar el progreso en todas las dimensiones de las sociedad, para todos sus miembros al mismo tiempo. Han dibujado imágenes de sociedades perfectas, donde el progreso era acercarse a la perfección de la utopía. Otros conscientes de las incompatibilidades y ambivalencias de las diversas dimensiones del progreso propusieron criterios más concretos. Seleccionaron aquellos aspectos de la vida social que para ellos tenían importancia superior, y definieron el progreso por referencia a ellos. Así entre los criterios fragmentarios, parciales de progreso encontramos la salvación, cuanta más progreso espiritual y moral mejor. otros en el conocimiento o en la emancipación o el dominio sobre la naturaleza, la igualdad, la abundancia. y para ti ¿Qué criterios deben marcar el progreso?
Pero no debemos caer en un relativismo absoluto, hay medidas de progreso que pueden compartir la gran mayoría de la gente por ejemplo, la duración media de la vida o la erradicación de enfermedades endémicas son signos de progreso médico, otro, cruzar un océano en seis horas en lugar de 3 meses también es un progreso tecnológico. En cambio, hay otras áreas donde los criterios son muy cuestionables, en el siglo XIX y parte del siglo XX, la industralización, la urbanización y la modernización eran sinónimos de progreso. Recientemente se ha reparado en que se ha ido demasiado lejos (ciudades superpobladas, complejos turísticos masificados, destrucción del paisaje, etc. También se ha constatado que el progreso de un área pude acontecer a costa del retroceso en otra. Durante un largo periodo de la historia intelectual numerosos pensadores han creido que es posible salvaguardar el progreso en todas las dimensiones de las sociedad, para todos sus miembros al mismo tiempo. Han dibujado imágenes de sociedades perfectas, donde el progreso era acercarse a la perfección de la utopía. Otros conscientes de las incompatibilidades y ambivalencias de las diversas dimensiones del progreso propusieron criterios más concretos. Seleccionaron aquellos aspectos de la vida social que para ellos tenían importancia superior, y definieron el progreso por referencia a ellos. Así entre los criterios fragmentarios, parciales de progreso encontramos la salvación, cuanta más progreso espiritual y moral mejor. otros en el conocimiento o en la emancipación o el dominio sobre la naturaleza, la igualdad, la abundancia. y para ti ¿Qué criterios deben marcar el progreso?
domingo, 6 de abril de 2008
Definición de progreso
El siglo XIX fue denominado por algunos como "Era del Progreso" y por otros como "trinfo de la idea del progreso". Existe en la época un optimismo en la creencia de la razón y en el poder humano, la ciencia y la tecnología parecen portar la promesa de una expansión y un avance ilimitados. Así los padres fundadores de la sociología también lo interpretaron, Comte expuso su ley de los estadios (teológico, metafísico y positivo) donde la ciencia positiva será el logro que corona el pensamiento humano. Spencer encuadró el progreso dentro del evolucionismo, Marx bosquejó la utopía de la sociedad comunista que llegaría a su realización mediante el empuje de las clases explotadas aprovechando las oportunidades que les ofrecía las fuerzas productivas (tecnología), Weber se dio cuenta de la tendencia a la racionalizaciónde la vida y organización social, Durkheim teorizó con lo que llamó "solidaridad orgánica" propia de la división del trabajo y que debía tener contribuciones mutuamente benéficas para todos. A pesar que todos vevían en una época convulsa, existía la convicción que era posible un mundo mejor para todos. por tanto ¿cómo definir el progreso? según Robert nisbet lo define como la "idea de que la humanidad ha avanzado lenta, gradual, continuamente, desde la condición original de privación cultural, ignorancia e inseguridad hacia niveles cada vez más altos de civilización, y de que tal avance continuará, a pesar de algunos retrocesos ocasionales, a través del presente hacia el futuro"
¿Que definición de progreso harías?
¿Que definición de progreso harías?
La idea del Progreso. Según Christopher Dawson definió el progreso como "la fe que hace funcionar nuestra civilización". Quizas sea una característica de nuestra condición humana tener una tensión permanente entre lo que se tiene y lo que se desea, entre lo que se es y lo que se quería ser, quizás sea nuestro éxito como especie que nunca está saciada, nunca satisfecha y siempre en constante busqueda. Por tanto la idea de progreso siempre la hemos tenido y la hemos interpretado. Pero resulta curioso que cuando llega la era de los descubrimientos geográficos (a partir del siglo XV) se puso de manifiesto la gran variedad de formas sociales en las distintas partes del mundo y por tanto diversos modo de "progreso", por tanto, ¿qué pasaba con la idea de la unidad de la humanidad? ¿cómo deberían interpretar que coincidieran en el tiempo esas formas sociales tan diferentes? la solución al problema se consiguió con una actitud occidental-centrismo. la variedad se interpretó como diferentes estadios de desarrollo o de progreso. A los que se les consideraban más primitivos son vistos como si permanecieran en los primeros estadios, y mostrarían, a los más civilizados, la imagen de su propio pasado; los más civilizados representan estadios posteriores, mostrando a los más primitivos la iluminación de su futuro. Pero mi pregunta es ¿de verdad hemos llevados la iluminación al resto del mundo?
TERTULIA DE SOCIOLOGÍA
Este blog va dedicado a todas aquellas personas interesadas en la teoría sociológica y quieran exponer su punto vista y debatir otras opiniones en relación con lo que yo vaya publicando. Como ya sabreís la teoría sociológica es multiparadigmática y podremos tener interesantes debates.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
