lunes, 7 de abril de 2008

De qué hablamos cuando decimos progreso

Tenemos que darnos cuenta que el progreso es relativo a los valores que tomemos en consideración, no es un concepto puramente objetivo, sino más bien se refiere a una categoría evaluativa. También debemos preguntarnos ¿progreso para quién y en qué respecto?
Pero no debemos caer en un relativismo absoluto, hay medidas de progreso que pueden compartir la gran mayoría de la gente por ejemplo, la duración media de la vida o la erradicación de enfermedades endémicas son signos de progreso médico, otro, cruzar un océano en seis horas en lugar de 3 meses también es un progreso tecnológico. En cambio, hay otras áreas donde los criterios son muy cuestionables, en el siglo XIX y parte del siglo XX, la industralización, la urbanización y la modernización eran sinónimos de progreso. Recientemente se ha reparado en que se ha ido demasiado lejos (ciudades superpobladas, complejos turísticos masificados, destrucción del paisaje, etc. También se ha constatado que el progreso de un área pude acontecer a costa del retroceso en otra. Durante un largo periodo de la historia intelectual numerosos pensadores han creido que es posible salvaguardar el progreso en todas las dimensiones de las sociedad, para todos sus miembros al mismo tiempo. Han dibujado imágenes de sociedades perfectas, donde el progreso era acercarse a la perfección de la utopía. Otros conscientes de las incompatibilidades y ambivalencias de las diversas dimensiones del progreso propusieron criterios más concretos. Seleccionaron aquellos aspectos de la vida social que para ellos tenían importancia superior, y definieron el progreso por referencia a ellos. Así entre los criterios fragmentarios, parciales de progreso encontramos la salvación, cuanta más progreso espiritual y moral mejor. otros en el conocimiento o en la emancipación o el dominio sobre la naturaleza, la igualdad, la abundancia. y para ti ¿Qué criterios deben marcar el progreso?

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